¡Qué onda, familia! Hoy quiero platicarles de un tema que a todos los jefes de hogar nos pega directo en la rutina diaria: cómo están viviendo nuestros chilpayates la escuela después de todo el rollo de la pandemia.

Resulta que los chavos a los que ya les llaman "pandemials" están batallando cañón con la concentración y la autorregulación en el salón de clases. Según datos recientes de Emmi Tec, casi 7 de cada 10 profes señalan que este es el reto más pesado para que los chiquos aprendan chido.

Como papás, a veces pensamos que la culpa de todo la tienen las benditas pantallas o el encierro que nos tocó vivir hace unos años. La neta es que la ciencia nos dice que la cosa es más compleja, ya que hay estudios que relacionan el exceso de dispositivos con broncas de lenguaje y atención, pero también hay herramientas tecnológicas bien hechas que sirven de apoyo.

Aquí es donde entra la onda de usar la tecnología con sabiduría y no demonizarla por completo. Herramientas como Emmi Tec buscan justamente echarle la mano a los maestros con inteligencia artificial para adaptar las clases a los distintos ritmos de nuestros hijos, sin que los profes se vuelvan locos.

¿Cómo podemos rifarnos desde casa con la atención?

La neta, apoyar a los chavos no requiere que nos pongamos a dar cátedra como si fuéramos sinodales de universidad. Con pequeños cambios en la rutina diaria podemos hacer la gran diferencia para que se concentren mejor:

  • Dar instrucciones breves y directas: Si les soltamos un rollo mareador de diez pasos, se van a perder a la mitad. Mejor de uno en uno, papu.
  • Pausas activas: Dejar que se muevan un rato entre tarea y tarea les ayuda a recargar pila y bajarle a la hiperactividad.
  • Rutinas con amor y estructura: Saber qué va después les da seguridad a los chamacos y evita que se disparen la ansiedad o el estrés.

Al final del día, familia, lo importante no es andar colgando etiquetas a los chavos ni estresarnos de más creyendo que todo está perdido. Se trata de echar equipo con los maestros, tener paciencia y entender que cada cabeza es un mundo gamer con sus propias reglas de juego.